Populismo y dictaduras han socavado la prosperidad de los países de América Latina que en décadas no se han podido convertir en democracias desarrolladas, dijo ayer en México Mario Vargas Llosa, premio nobel de Literatura 2010.
Al inaugurar el Foro internacional “Desafíos de la Libertad en el Siglo XXI” en Guadalajara (México), Vargas Llosa apuntó a Venezuela como un caso en el que el populismo ha contribuido a la destrucción de un país que pudiera ser “uno de los más ricos” del mundo. “Es claro que con políticas como las de Venezuela no se conduce un país a la prosperidad y a la justicia, si no se le empuja al abismo y la autodestrucción”, señaló.
Sostuvo que en el caso de Venezuela “es evidente que el pragmatismo generoso e idealista puede muchas veces, en la mayor parte de las veces, ser contraproducente y aumentar los problemas que se quieren resolver”.
Destacó que Hugo Chávez comenzó su Gobierno de manera democrática al ser elegido “limpiamente”, pero su ascenso fue “el principio del fin de la democracia venezolana” porque “ya no había elecciones libres” y los venezolanos quedaron “atrapados en una situación que ha empobrecido salvajemente” a su país. “Los venezolanos se mueren de hambre, no hay comida, no hay medicina, no hay electricidad, no hay divisas, y por lo menos tres millones y medio, algunos dicen que hasta cuatro, han tenido que huir de su país a pie en busca de la supervivencia en países vecinos”, expresó. Esa situación ha movilizado por primera vez a países democráticos organizados por la Organización de Estados Americanos (OEA) en defensa de la democracia, aseguró.
El Nobel destacó la sorpresa que causó entre “los latinoamericanos demócratas” la neutralidad mostrado por el Gobierno mexicano ante el caso de Venezuela. “Nos ha apenado que México, que era un país integrante del grupo de Lima y que había actuado de manera tan solidaria con países democráticos contra la dictadura de Maduro, haya optado, con el nuevo Gobierno, por una posición neutral como si se pudiera ser neutral frente a la peste bubónica”, subrayó.
Vargas Llosa recordó que en la década de los 70 las dictaduras en la mayoría de los países latinoamericanos impidieron el desarrollo y la prosperidad de la región. Ahora, en la primera década del siglo XXI ha habido un progreso pues hay “pocas dictaduras” y más democracias “nacidas de elecciones más o menos limpias”, algunas de ellas con problemas de corrupción.
Recalcó que hay países como Perú que han superado la dictadura pero están inmersos en Gobiernos corruptos que “socavan las posibilidades de la libertad y la democracias”. Estos Gobiernos “caen en el juego de grandes compañías” como la brasileña Odebrecht que utilizan el soborno para conseguir contratos públicos e involucran a presidentes, ministros y funcionarios públicos. “Es preferible una democracia corrompida que una dictadura, todas las dictaduras sin excepción son profundamente corrompidas, pero esa corrupción aparece pocas veces a la luz pública porque la censura lo impide”, señaló.
El escritor aseguró que pese a ciertos avances en materia económica, los países latinoamericanos se mantienen en el subdesarrollo con “enormes injusticias” en el campo económico, social, jurídico y cultural y destacó a Chile como la única nación con posibilidades de lograr el desarrollo pleno. Chile está a punto de dejar de ser un país subdesarrollado, que ha prosperado extraordinariamente, sobre todo desde la caída de la dictadura de Augusto Pinochet.