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Una reflexión y testimonio en estos días festivos como respuesta a un correo de una amiga

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Una reflexión y testimonio en estos días festivos como respuesta a un correo de una amiga

“Ciertamente estos días festivos parecen ser más difíciles que los demás, con la inmensa cantidad de recuerdos que se agolpan en la mente. Mami está en todo lo que hacemos y somos, eso es un consuelo que a la vez es doloroso. Sin embargo, el amor y la fidelidad del Señor siguen cubriéndonos de forma especial, y tenemos la certeza de que una vez más veremos su gloria a través de esta situación. Conduciendo mi auto desde la clínica a la casa, recordaba como papi y mami nos iban a buscar al colegio cuando salían de la clínica, y que esta era la ruta diaria que tomábamos en dirección a nuestra casa; también recordé como mami nos hacía el devocional TODOS los días de camino al colegio. De repente quise ser una niña otra vez, en la parte trasera de ese automóvil, con mis padres al frente guiando, sintiéndome tan segura con ellos, tan amada. No pude evitar pensar en que si mami no hubiese fallecido a “destiempo” (el tiempo de Dios es el tiempo correcto) nunca hubiese podido tener yo la oportunidad de conocer otros aspectos del carácter de Cristo; nunca hubiese experimentado la clase de amor que Dios tiene por sus hijos cuando pierden a un padre terrenal temprano en sus vidas, no hubiese experimentado este tipo de consuelo y tampoco podría decir que veo a Dios como ahora lo hago. Puedo decir ahora que conozco (o estoy más cercana a conocer) la verdadera extensión de SU amor por nosotros. El dolor, aunque pueda parecer contradictorio, también viene del amor de Dios; ese amor que busca acercarnos a si por medio de las dificultades. Ciertamente hay niveles en el conocimiento de Dios, y es solamente a través de los dolores más profundos que podemos llegar a estar tan cerca de Él que podamos conocerle en toda su divinidad, gracia, poder, misericordia… El dolor no es sino una herramienta más en el arsenal de Cristo para nuestro crecimiento, y estoy convencida de que es una herramienta que está reservada para ser utilizada en aquellos a quienes Dios quiere tratar de manera muy especial (… Varón de dolores, experimentado en quebrantos…) También sé, porque así lo expresó abiertamente toda su vida, que el mayor deseo de mami para sus hijas era que llegáramos a conocer al Señor de forma tal que nuestra vida dependiera en absoluto de Él, así como ella alcanzó esa dependencia de su padre. Ahora el automóvil de mi vida es conducido y guiado ÚNICAMENTE por Cristo, yo soy su hija, y aquí voy en el asiento trasero; me siento segura y me siento TAN amada. Ahora entiendo por qué mami no se aferró a esta vida ciegamente, sino que aceptó la voluntad de su Padre y descanso en Él; hasta el último suspiro tuvo fe en la providencia divina y habiendo soportado la tentación (el dolor) recibió la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.”

Derechos reservados

Dra. Odette Canario Lerebours

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