¿Hasta qué punto un corte de pelo “salva vidas”? Tom Chapman, fundador del colectivo británico de barberos The Lions Barber Collective, da “herramientas” a profesionales de ese gremio para prevenir suicidios entre varones en el Reino Unido.

Chapman no es un barbero al uso. Además de recortar barbas en su salón de Torquay (Devon), este británico corpulento y plagado de tatuajes, de 35 años, ofrece “un espacio seguro” y “asesoramiento” sobre salud mental a clientes atormentados que precisen esta ayuda, según explica a Efe en una barbería “prestada” de Londres.

Tras 17 años en la industria, el peluquero tiró de “pasión, empatía y ganas de ayudar” para embarcarse, en 2015, en una especie de “cruzada” junto con otros colegas comprometidos del sector.

Creó un colectivo que imparte formación específica a profesionales del pelo de este país, con charlas formativas en las que los barberos aprenden a “identificar a tiempo señales de alarma” entre su clientela. Con ello terminan, potencialmente, “salvando vidas”.

En el Reino Unido, el suicidio masculino se considera el “mayor asesino” de hombres menores de 45 años, con una tasa de 15,5 por cada 100.000, frente a un índice de 4,9 suicidios por 100.000 entre las mujeres, según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).

En el caso de Chapman, reconvertido en educador, escritor, asesor y embajador de la causa, fue una experiencia personal -el suicidio de un amigo- lo que le marcó y actuó de detonante para pasar a la acción.

“Me di cuenta de que los barberos tenemos un espacio muy privilegiado en la comunidad y cuando un hombre se sienta en nuestra silla, se abre muy rápidamente y nos cuenta muchísimas cosas”, dice.

Asegura que el “cariño” y la “confianza” son elementos clave para generar esa “burbuja” terapéutica o “vínculo especial” que termina estableciéndose entre barbero y cliente. Charlas que llevan, en muchos casos, a que aquellos que padecen trastornos mentales “pidan ayuda” y la obtengan.

“Los barberos tienen esa licencia para tocar a otros hombres (…), con los que pasan entre 30 minutos y una hora sin interrupciones, y eso genera una fuerte conexión con el cliente”, reflexiona Chapman.

Cuando un barbero atiende a un cliente, entre ellos se crea “un nivel de conexión, de intimidad y de confianza en un entorno que no es clínico, donde nadie juzga”. Tal vez ahí radique el “éxito” de este proyecto, que quiere expandir.

Su objetivo al frente de ese grupo sin ánimo de lucro -The Lions Barber Collective- es “involucrar a todos los barberos del Reino Unido” y, con el tiempo, convertirlo en una iniciativa “global”.

Además de las docenas de barberos ya integrados por todo el Reino Unido e Irlanda, el proyecto cuenta con la participación de profesionales asociados en lugares como Hawai o Nueva Zelanda. Pronto explorará la posibilidad de hacer algo similar en Brasil, donde viajará este julio -a Río y San Paulo- para extrapolar su idea.

La iniciativa interesó hace unos años al príncipe Guillermo -abanderado de varias causas relacionadas con la salud mental-, quien visitó en 2015 el salón “Pall Mall Barbers” de Paddington, el mismo centro cedido por Daniel Davies, director general de la franquicia, para hacer esta entrevista.

También reportó a Chapman en 2017 un reconocimiento -el llamado “Points of Light”-, por parte de la primera ministra británica, Theresa May, por su trabajo benéfico.

Frente al fuerte estigma que aún envuelve a las enfermedades psicológicas, él insiste en que “hablar de salud mental no es una debilidad”, pues es una problemática “que afecta a todo el mundo”.

Preguntado por su mayor logro, se “enorgullece” de “haberle dicho a la gente de manera pública” que pueden contar con él “para hablar de sus problemas”.

En esta “misión” participa el director general de “Pall Mall Barbers”, uno de los “embajadores” del colectivo británico.

Ambos hombres comparten hobbies y su entusiasmo por el proyecto. Como Chapman, Daniel Davies también señala a Efe que “a veces es intimidatorio tener que ir al médico y siempre sientes que te juzgan. Muchas veces, la gente a la que quieres es aquella con la que más difícil nos resulta abrirnos”, confiesa.

“Tenía un cliente que llevaba años viniendo a mi barbería, siempre alegre, animado y un día me pareció notar que las cosas no le iban bien. Y me contó que había intentado quitarse la vida la semana anterior”, relata.

En la web thelionsbarbercollective.com es posible encontrar el listado de barberías adheridas al proyecto.

¿Puede un corte de pelo salvar una vida? Definitivamente sí, si le preguntan a Tom Chapman.