Nissan Motor Company es un pilar de la industria automotriz japonesa y una de las marcas más reputadas a nivel mundial. Su presidente para Latinoamérica, Ricardo Rodríguez, visitó Santo Domingo Motors y la ocasión fue propicia para conocer la visión de la multinacional respecto a la movilidad eléctrica y sus principales retos en el país y en la región.

—¿Cuál es la visión de Nissan respecto a la movilidad eléctrica en República Dominicana y en América Latina?

Bueno, la movilidad eléctrica es una de las prioridades que tiene Nissan desde el 2010 cuando nosotros fuimos los pioneros en desarrollar un vehículo eléctrico de producción masiva. En aquel tiempo se decía que el vehículo eléctrico era una locura y Nissan apostó por él y desarrolló el Nissan LEAF. A este tiempo de lanzado, podemos hablar ya de 400 mil vehículos vendidos en el mundo, de Nissan LEAF, y en estos momentos estamos lanzando una segunda generación. Es el vehículo eléctrico más vendido y eso nos da una pauta de la visión que tiene Nissan para la movilidad eléctrica.

En Latinoamérica nosotros vemos que la movilidad eléctrica es un camino hacia el que se dirige la industria automotriz. Ya los gobiernos están viendo cada vez más la necesidad de ir hacia estas tecnologías sustentables, estas cero emisiones y cada vez hay más cooperación de los gobiernos para poder llevar a cabo esta tecnología masivamente.

—¿Cuáles son los indicadores que busca la marca para llevar soluciones eléctricas a nuevos mercados?

Realmente no es que busquemos una condición específica. Las condiciones se van dando. Pero observamos unos incentivos de los gobiernos que tienen que ver con los impuestos. Los vehículos eléctricos pagan menos impuestos y eso reduce un poco el precio y los hace asequibles al público.

Hicimos una encuesta a principio de año en Latinoamérica y ocho de cada 10 personas están interesadas en tener un vehículo eléctrico.

Obviamente debe haber unas condiciones en el mercado que permitan hacer la inversión porque el introducir un vehículo eléctrico no es solamente traerlo y venderlo. Hay que adaptar a los concesionarios, a los talleres donde se van a reparar, eso requiere de cierta inversión, requiere capacitación… requiere de los centros de carga y es toda una infraestructura que hay que adaptar para realmente dar soluciones de movilidad al cliente y no traerles un vehículo sumamente atractivo, pero que al final pueda ser un problema.

—¿Cuáles son los retos más puntuales de la movilidad eléctrica que Nissan ha identificado en el país?

El reto más grande que observamos es la infraestructura, que no existe. Y te repito, no es solamente cargadores, es todo el contexto: los talleres, la mano de obra calificada y la misma la cultura de la gente, que esté dispuesta a migrar de un tipo de vehículo a otro.