Fito Páez es de esas leyendas del rock que se adueñan de cada escenario que pisan, algo que quedó demostrado cuando subió a escena del salón La Fiesta del hotel Jaragua, donde se presentó este viernes 3 de mayo, en el marco de su gira Ciudad Liberada.

Precisamente la canción que da título a la gira fue la seleccionada por el emblemático artista argentino para iniciar su show. La canción que responde a la ideología del cantautor de una ciudad donde no haya limitaciones ni cortapisas y los sentimientos afloren.

“Aleluya al sol” fue la segunda canción interpretada por Páez, con la que animó a un público que tenía ganas de rockear con uno de los mayores exponentes del rock en español.

Con la calidad interpretativa intacta, el también cineasta demostró que es de los favoritos de los dominicanos amantes del rock. Una banda que sonaba impecable en vivo acompañó al artista que tenía casi tres años sin tocar en suelo local.

Aunque el concierto estuvo fundamentado en su más reciente producción denominada “Ciudad Liberada”, no faltaron los temas más conocidos de su extensa discografía.

“Cable a tierra”, “Tu sonrisa inolvidable” y “Fue amor”, fueron sólo algunos de los sencillos que fueron interpretados por el artista durante sus casi dos horas de show.

Sentado en el piano, tocando la guitarra o haciendo gala de su gran voz, Fito no dejó dudas de su extraordinario talento y su veteranía en tarima.

Un escenario sencillo, donde el único complemento era la extraordinaria banda que le acompañaba y la entrega de un artista que ha evolucionado con el paso del tiempo.

Rodolfo Páez Ávalos conocido artísticamente como ‘Fito Páez’, quien además de cantante, es un gran compositor, músico y director de cine, se mostró emocionado de volver a cantar para los dominicanos, presentando un espectáculo visceral y auténtico.

Afable y cercano

Entre canción y canción el argentino contó historias del surgimiento de muchas de las canciones que interpretó. Una de ellas, fue “Vestido y un amor”, canción que fue dedicada a la pareja de entonces del cantautor, la actriz Cecilia Roth, con quien posteriormente se casaría.

Aunque había algunos jóvenes, la sala estuvo repleta de rockeros de la vieja escuela, quiénes interpretaron cada canción como si remembraran sus mejores épocas.

“Tumbas de la gloria” y “Plegaria”, fueron de las más cantadas por el público.

Despertar del público

En más de una ocasión Fito Páez llamó la atención al público que no se movía de los asientos a pesar de la entrega del artista. Algo que cambió con la canción “Se terminó”, una de las más populares de su más reciente producción “Ciudad Liberada”, considerada por expertos de la industria musical como su mejor disco en los últimos 20 años.

A esta le siguió “Al lado del camino”, cantada a todo pulmón por los admiradores del cantautor.

Con la canción “Circo Beat”, el público empezó a encenderse, entregando la primera gran ovación de pie. Esto dio paso a unos de los momentos más emotivos cuando el artista invitó a los presentes a encender las luces de sus teléfonos celulares, para que le acompañen en la canción “Brillante sobre el minc”.

“Buenas noches Santo Domingo”, gritó Páez, para luego entonar los acordes de la canción “Ciudad de pobres corazones”. “A rodar mi vida”, fue su siguiente tema. Con este el público definitivamente despertó y bailó como lo hacía en los años, donde el rock era el género dominante.

“Santo Domingo, ciudad liberada”, fue la última frase del artista argentino antes de salir al escenario, dejando a un público ansioso de escucharle cantar otra canción. “Olé, olé, olé Fito, Fito”, vociferaba el público sin parar, logrando el regreso de su ídolo, quien con varias canciones más complació a sus entusiastas fanáticos. Ellas fueron “Dar es dar” y “Mariposa tecknicolor”.

A las 12 de la medianoche y presentando a los miembros de su extraordinaria banda el artista puso fin a un concierto liberador, emblemático y auténtico, donde el rock sonó como en sus mejores tiempos.